Una vida privada

-        Año: 1962


Cartel
Argumento:

Jill (Brigitte Bardot) se traslada desde Ginebra, en donde siempre ha vivido con su madre, a París, para dedicarse a la danza, que ha estudiado con su amiga Carla, casada con Fabio, un director de teatro. Lo hace siguiendo al grupo teatral, que va a realizar una serie de actuaciones. Gracias a su físico, es tentada por una oferta para dedicarse a modelo fotográfico de una revista de modas, profesión en la que se hace famosa, y que la catapulta posteriormente a convertirse en estrella de la pantalla.

Conforme su meteórica carrera avanza, lo hace también el acoso al que se ve sometida por los paparazzi de la prensa rosa, que la persiguen y airean su vida privada, hasta que la presión a la que se ve sometida, le hace caer en una depresión. Abandona todo, y decide ingresar en una clínica para recobrar su antigua tranquilidad.

Vuelve a ver a su madre, y a sus amigos Carla y Fabio, que ahora están separados, e inicia una relación sentimental con Fabio, que no es enteramente satisfactoria, debido a los altibajos anímicos de ella, que sigue obsesionada con el acoso al que se ha visto sometida, y que sabe volverá a repetirse en cuanto salga a la vida pública, lo que la obliga a seguir recluida entre cuatro paredes.

Fabio se traslada a Spoleto, en donde va a montar una obra de teatro durante los festivales de esa ciudad, y poco después, Jill lo sigue. En un primer momento, las cosas parecen marchar bien, pero el encuentro con un antiguo conocido, fotógrafo de profesión, y en el que ella confía, traiciona esa confianza, haciendo públicas unas fotografías e indicando el lugar en donde ella se encuentra. Todos los medios se trasladan a Spoleto, y su vida vuelve a ser del dominio público. No puede pasear por las calles sin que una legión de periodistas, fotógrafos y admiradores la persiga. Tampoco puede asomarse a una ventana, porque en cualquier lugar hay una cámara para captar su imagen.

Tras una nueva discusión con su amante, debida a su alterado sistema nervioso, decide marcharse de Spoleto. Pero esa noche es el estreno de la obra que dirige Fabio, y que se representa al aire libre. Jill está en la habitación preparando el equipaje, y escucha el comienzo. Desde su ventana no puede verla, y sube al tejado para tener una mejor visión. Apoyada en una chimenea, sigue la evolución de la obra durante unos minutos. Pero en la ventana de una casa de enfrente, alguien que ha advertido su presencia en el tejado, dispara una foto con flash que la deslumbra y le hace perder el equilibrio, cayendo desde el tejado.


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